Wednesday, March 3, 2010

El día más dulce

Hoy amaneció lloviendo. Desde que estaba en la cama supe que tendría que salir a juntar las camisetas que lavé ayer y que, a pesar del buen clima que ha hecho, estarían recién mojadas.
Cuando por fin me digné a despegarme de las sábanas para ir a clase, alcancé a escuchar una cadena de tambores y gente que caminaba, corrí a abrir mi ventana pero desde donde está, no alcazaba a ver qué pasaba al otro lado de la calle. Pensé que había una marcha, de esas que abundan en Gràcia.
Vestida para la lluvia y el frío, cogí mis cosas y salí. ¡Cuál fue mi sorpresa al ver que había dulces tirados por las calles! No pude evitarlo y una sonrisa, que no desapareció en todo el día, se dibujó en mi cara. Tuve una pequeña decepción  de haberme perdido lo que hubiera sido, pero los papelitos de colores me hicieron feliz. Sí, sigue lloviendo. Sí, la ropa se mojó. Sí, me acabo de enterar que no dormiré por los próximos cinco meses. Pero nada de eso importa porque al salir de mi clase novedosa, me volví a cruzar con el desfile.
Hoy, me acabo de enterar, es día de San Medir. Este santo fue una vez un campesino a quién los romanos mataron por dejar huir a un obispo, que a su vez, hizo que las plantas de habas florecieran de golpe. Años después, un panadero enfermo prometió orar cada 3 de marzo y pasar a caballo por el pueblo alabando al Santo. Y así, cada 3 de marzo, Gràcia se llena de color, caballos, carruajes y niños gritándole a San Medir que lleguen lo dulces.
Yo que me había quedado con las ganas, tengo ahora llenos los bolsillos con caramelos y mañana, probablemente un chichón en la cabeza.

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